⛷️ Rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) y otras lesiones de esquí

Actualizado: 27 oct

¡Ya llega el frío! Y con el frío viene la temporada de esquí (si nieva de una vez) con todo lo que ello conlleva.


Lesiones de rodilla, lesiones de hombro, golpes en la cabeza... La gran incidencia de lesiones en esquiadores tiene una explicación muy simple: tras un año sin actividad, volvemos a someter el cuerpo a un nivel alto de exigencia.


Este problema, común a muchos deportes estacionales, tiene fácil solución. Si tenemos la precaución de informarnos antes de acudir a esquiar y preparamos nuestras articulaciones correctamente, podremos disfrutar de un plan divertido para los meses de invierno sin miedo a lesionarnos.


¿Te sientes identificado? ¿Eres de esos esquiadores que no hacen ejercicio el resto del año? ¡No desesperes! Sigue leyendo, porque desde este blog te ayudaremos para que tengas la mejor temporada de esquí posible y puedas disfrutar al máximo de ella.


Para empezar, vamos a exponer cuáles son las principales lesiones que sufren los esquiadores año tras año...



Rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) por la práctica de esquí.
Rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) por la práctica de esquí.

Lesiones de rodilla en el esquí


La zona más desprotegida del esquiador es la rodilla, por lo que no debería extrañarnos que la mayoría de las lesiones recaigan sobre esta articulación.


Rotura de ligamento cruzado anterior


La más temida de las lesiones en los esquiadores, y también una de las más graves, es la rotura de ligamento cruzado anterior (LCA). Esta lesión se produce debido a que las botas, un elemento fijo con el esquí, generan una serie de fuerzas sobre el fémur y la tibia durante la bajada, desplazando los huesos y causando la rotura del ligamento.


Identificamos los síntomas de una rotura de ligamento cruzado anterior como:

  • Un chasquido fuerte o sensación de "chasquido" en la rodilla.

  • Dolor intenso e incapacidad para continuar una actividad.

  • Hinchazón rápida.

  • Pérdida de la amplitud de movimiento.

  • Sensación de inestabilidad o de "darse por vencido" al soportar peso.


¿Cómo se trata una rotura de ligamento cruzado anterior?


Es una lesión compleja, pero se puede recuperar la funcionalidad con terapia activa durante 6-9 meses. El objetivo es fortalecer la musculatura de la pierna para reducir la inestabilidad que produce la ausencia del ligamento, superando la rigidez articular de la rodilla y consiguiendo volver a la vida cotidiana.


Tras esta rehabilitación tendremos una rodilla funcional, pero será imposible practicar deportes de riesgo o deportes que impliquen giros o paradas bruscas a menos que se recurra a una intervención quirúrgica.


Tras la operación de ligamento cruzado anterior, procederemos a una readaptación funcional mediante terapia activa que nos ayudará a recuperar la funcionalidad de la rodilla en unos 6 meses.




Lesión de ligamento lateral interno


Tenemos también la triada, que es una lesión de ligamento colateral interno (LCI o LLI) y los meniscos. Estos elementos también se pueden lesionar por separado, con un esguince del ligamento colateral interno o cualquier lesión de meniscos.


Esta lesión se produce por un giro brusco de la tibia respecto al fémur y el menisco. Los síntomas de una lesión del LLI son similares a los síntomas de otros problemas menisco-ligamentosos tanto en mecanismo como sensación subjetiva:

  • Chasquido en la rodilla (se rasga el ligamento).

  • Dolor e inflamación a lo largo de la parte interna de la rodilla.

  • Inestabilidad: sensación de que la rodilla va a ceder cuando al cargar el peso.

  • Bloqueos de la articulación de la rodilla: realmente son pseduo-bloqueos secundarios al dolor.

Por lo general, el ligamento se restaurará con el tiempo, y podemos ayudar a recuperar la funcionalidad de la rodilla con un tratamiento centrado en la terapia activa. En algunos casos será necesaria una intervención quirúrgica:

  • El ligamento se rompe de tal manera que no pude cicatrizar solo (grandes roturas con separación de los bordes).

  • Cuando ya a fracasado la cicatrización durante 3 meses de tratamiento conservador correcto (rotura crónica).

  • Cuando la lesión del LLI ocurre con otras lesiones de ligamentos, es decir, en las Lesiones Multi-Ligamentosas de Rodilla.


Pulgar del esquiador y otras lesiones del esquí


En los últimos años, debido a la moda de llevar gorro en lugar de casco y a la práctica extendida de saltos y otras actividades acrobáticas, encontramos un aumento en el número de lesiones cerebrales o de médula espinal. Otra región típica de lesiones es el hombro, donde se pueden producir luxaciones originadas a partir de caídas.


Sin embargo, la lesión más asociada a la práctica del esquí es el "pulgar del esquiador", no muy conocida pero bastante frecuente. ¿Qué es el pulgar del esquiador? Se trata de la rotura del ligamento de la base del pulgar (Ligamento Colateral Cubital de la articulación Metacarpo-Falángica) que ocurre al caer sobre la mano con el bastón bajo el pulgar.


Los síntomas y el tratamiento suelen ser similares a los de las otras lesiones de ligamento que hemos visto a lo largo de este post. En torno a dos semanas después de lesionarte, es común que notes más sensación de debilidad en la mano al realizar ciertas acciones (como coger un vaso o abrir el pomo de una puerta) que dolor como tal.


Si la lesión no es muy grave podremos sujetar el dedo con una férula y realizar terapia activa que mantenga la musculatura funcional. Si no es posible restaurar el ligamento con terapia conservadora, tendremos que recomendar una intervención quirúrgica.


¿Qué puede hacer que te lesiones esquiando?


Hay que tener en cuenta que hay una serie de factores que favorecen la aparición de lesiones en el esquí, como pueden ser:

  • Sexo: por la anatomía de las mujeres, estas tienen una mayor probabilidad de padecer lesiones de LCA.

  • Forma física: como hemos hablado al principio, una mala preparación es una de las principales causas de lesión.

  • Experiencia: las personas que se han iniciado hace poco no tienen el nivel ni la técnica suficiente, y por ello tienen más predisposición a lesionarse. Sin embargo, no nos podemos confiar aunque llevemos mucho tiempo esquiando.

  • Cansancio: la fatiga muscular que sentimos cuando hacemos demasiado ejercicio.

  • Externos: llevar un mal equipo, malas condiciones de la nieve (una nieve dura-hielo, la nieve primaveral o la que se forma al final del día no son nieves óptimas para esquiar), calcular mal nuestro nivel y acceder a pistas para las que no estamos preparados, no prestar la debida atención a nuestro entorno...


¿Cómo evitar lesionarse esquiando?


Para prevenir a todo esto y poder disfrutar de una temporada de esquí perfecta año tras año nuestra unidad de fisioterapia deportiva propone diferentes pautas:

  • Cuida tu preparación física haciendo ejercicio durante todo el año, en especial actividades que ayuden a fortalecer las piernas y los brazos (como la natación o el ciclismo).

  • Calienta la musculatura antes de empezar, sobre todo brazos, hombros, tronco y tren inferior. Te dejamos un vídeo de cómo puedes hacerlo.

  • La intensidad de la actividad debe aumentar progresivamente, empieza por descensos sencillos.

  • Una buena alimentación, hidratación, y descansos son consejos fundamentales para la práctica de cualquier deporte.

  • Adquiere una buena técnica: hacer cursillos con un monitor es la mejor forma de aprender.

  • Utiliza material de esquí homologado y, sobre todo, haz uso del casco.

  • Consulta la previsión meteorológica: si hay mala visibilidad, hay que tener más precaución.


Recuerda que ante cualquier duda, molestia o signo de que algo puede estar yendo mal, puedes acudir a tu fisio: te puede ayudar para que sigas disfrutando de la temporada como te mereces (y con el calor que hemos pasado este verano, sabemos que llevas meses pensando en esquiar).



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